Consultoría

Consultoría es uno de los términos más ambiguos que puedes encontrarte en el mercado laboral.

Mucha gente ha escuchado hablar sobre ello, pero no muchos tienen claro qué significa.

Este post pretende darte algo de claridad.

Empecemos…

¿En qué se diferencia un servicio de consultoría de uno de asesoría?

Honestamente, la mejor manera de responder a esto es con una comparación.

“Tengo unos objetivos, solo necesito que me orientes puntualmente” Consultoría.

“Quiero que me resuelvas un problema, pero va a llevar tiempo, voy a tener que hacerte muchas consultas” Asesoramiento.

En resumidas cuentas, cuando quieras la ayuda de un especialista sobre un asunto puntual, decántate por una consultoría.

¿Cómo funciona el proceso de consultoría? (Versión sencilla).

Todo servicio de calidad se guía por un proceso.

En el caso del servicio de consultoría, las etapas a seguir son:

  1. Preparativos y primer contacto: Engloba todo lo que tiene que ver con la primera interacción entre el cliente y el consultor.
    En esta etapa se ponen en común los términos en los que va a funcionar la relación profesional, los objetivos que quiere alcanzar el cliente y el enfoque a adoptar con respecto a la situación.
  2. Diagnóstico: como seguramente ya has ido al médico no es necesario profundizar demasiado en esto. Ya sabes lo que es un diagnóstico.
    En el caso de consultoría se aplica la misma mecánica. Primero hay que recopilar toda la información posible, luego se replantea el problema, se analiza la situación profundamente y se informa al cliente sobre todo lo que sea necesario.
  3. Plan de acción: dicen que el conocimiento no vale de nada sino se aplica. El plan de acción va sobre eso.
    En esta etapa se idean varias soluciones posibles, se elige la que tiene las mejores probabilidades de funcionar, adaptarse al cliente y se le comunica.
  4. Aplicación: Esto no tiene mucho, manos a la obra. Se aplica el plan de acción.
  5. Y terminación: Finiquitado. El trabajo concluye.

¿Qué estudios se necesitan para ser un consultor?

Ya que puedes ser un consultor laboral, fiscal, jurídico, empresarial, etc… las titulaciones que puedes elegir cambian según lo que quieras hacer.

Los estudios que podrías elegir según tus preferencias son: gestión empresarial, economía, derecho, administración de empresa, informática, contabilidad, marketing, finanzas, etc.

Sin embargo, no creo que ningún título universitario te dé el pack completo para convertirte en consultor. Es cierto que si te otorga una base con la que trabajar, pero depende más de lo que hagas fuera de la universidad.

Lo que realmente va a marcar una diferencia es tu dedicación, tu formación externa y tu experiencia.

Si realmente quieres completar tu formación como consultor, puedes optar por matricularte en cursos online, escuchar charlas o podcasts sobre este tema y leer libros especializados en la materia. 

O ni eso.

Lo importante es cultivar ciertas cualidades que te harán mucho mejor en tu trabajo. Suena muy sensacionalista, pero es así.

¿Quieres saber cuáles son?

Las cualidades que, un consultor de telenovela, posee.

Ya sabes como son las telenovelas, todo lo que ocurre va en sintonía con la canción de la película “Aladdín”.

“En un mundo ideaaaaal…”

Por eso, un consultor de telenovelas es alguien que tiene todas estas cualidades:

Sabe escuchar. Sin duda esa una de sus cualidades más importantes. Es imposible aconsejar al cliente sin tener idea de cuál es su situación.

La comunicación es clave.

Dice las cosas cuando tiene que decirlas y como tiene que decirlas. Más vale ser honesto y decir verdades que duelan que dejar al cliente dirigirse hacia una situación mil veces peor.

Sin embargo, ser claro y directo no significa ser irrespetuoso y descuidado. Es importante tratar al cliente con empatía y paciencia.

Entiende que no solo hay una respuesta correcta. Hay muchas maneras de hacer las cosas, hay formas que dan mejores resultados y otras peores. Lo importante es ser consciente de que no siempre “la mejor solución” es la más óptima.

“El cliente siempre tiene la razón” Esta es la norma de oro de cualquier negocio, pero en el servicio de consultoría no siempre se aplica. 

Un buen consultor sabe que su trabajo gira en torno a la situación del cliente, pero no en torno a la opinión de este. 

Las decisiones que tome el consultor no deben estar basadas en suposiciones u opiniones sino en métodos objetivos y realistas.

Es curioso y se actualiza constantemente. Alguien que disfruta aprendiendo continuamente y pone en práctica ese conocimiento siempre tendrá una ventaja competitiva con respecto a otros consultores.

E invierte el tiempo necesario en entender, investigar y analizar todo al detalle para poder averiguar cuál es la decisión que más conviene al cliente.

En resumen, si quieres convertirte en un consultor de película, desarrolla estas habilidades y aplícalas.

Y si lo que querías saber en esta sección es “cómo es un buen consultor”, lo acabas de averiguar.

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