Cambiar de asesoría y no morir en el intento: guía completa

como cambiar de asesoría sin que ocurra un desastre

Con el comienzo del año posiblemente estás haciendo revisión del ejercicio anterior y reflexionando sobre las medidas que debes tomar en este nuevo periodo para disfrutar de una mejor situación.

Recapitulas operaciones comerciales, negocios ganados y perdidos y sopesas nuevas acciones comerciales que te permitan aumentar tus ingresos. Pero tampoco descuidas las salidas de dinero, gastos innecesarios, gastos inesperados y gastos recurrentes.

Y entre los gastos recurrentes, además de sueldos y suministros, los servicios de tu asesoría aparecen continuamente. No estás contento con ellos. Y te planteas cambiar de asesoría.

Pues bien.

Hemos preparado esta guía para ayudarte a tomar esa decisión, nada fácil en algunos casos y totalmente necesaria en otros. Ha llegado el momento de cambiar de asesoría.

Razones para cambiar de asesoría

Cambiar de asesoría puede producirte cierto recelo, pues los asesores conocen las circunstancias de tu negocio, y poseen bastante documentación importante de tu empresa. 

Sin embargo, hay muchas razones por las que podrías cambiar de gestoría. Por citar algunas:

  • Errores garrafales que te han supuesto malestar, recargos e incluso sanciones.
  • Retrasos en las comunicaciones y en la presentación de documentación.
  • Mala atención al cliente, con desgana y sin mostrar ningún tipo de empatía contigo y con tus problemas.
  • No pelean situaciones en las que tienes posibilidades de ganar.
  • Las tarifas son elevadas y no te aportan valor añadido.
  • Te cobran por servicios encubiertos de los que nunca te informaron.
  • No te escuchan, ni te asesoran, solamente ejecutan como robots las tareas que les encargaste.

Cuando te encuentras con algunas o varias de estas situaciones, el malestar y la inconformidad te llevarán a estar completamente convencido de que el cambio es necesario y comenzarás a buscar alternativas.

Cambiar de asesoría: cómo elegir una nueva

Si estás leyendo esto es que estás inconforme con los servicios de tu actual asesor. Posiblemente hayas hablado con amigos y conocidos pidiéndoles referencias de otras asesorías, e incluso hayas hecho una pequeña investigación en Google buscando una que se adapte a tus necesidades.

Bien.

A la hora de cambiar de asesoría, te recomiendo que selecciones un número reducido de opciones (para evitar dolores de cabeza, pues el mercado está saturado de empresas de este tipo). 

Una vez has establecido contacto con todas ellas y has solicitado más información, te recomiendo que hagas una evaluación de los siguientes aspectos:

  • Atención y servicialidad percibidas en tu visita o llamada.
  • Valoración de la oferta de servicios que necesitas y/o puedes necesitar
  • Nivel de profesionalidad percibido.
  • Valoración de la comunicación con la asesoría y de la capacidad de escucha.
  • Rango de precios y si se ajustan a tu presupuesto.
  • Se ofrecen o no a gestionar el cambio de la antigua asesoría a la nueva.

En base a estos atributos, podrás tomar una mejor decisión. Y espero que cuando la tomes puedas sentirte más tranquilo y agusto que con tu anterior gestoría.

Escrito para dejar una asesoría

Además de comunicar verbalmente a tu anterior asesor laboral o fiscal que vas a terminar su relación con él, te recomendamos que también lo comuniques por escrito, por precaución.

En esta comunicación escrita, deja constancia de la fecha a partir de la cual terminas con el servicio anterior, las obligaciones pendientes y la documentación que deben entregarte, con fecha límite. Recuerda que la documentación es de tu propiedad y es totalmente necesaria para que tu nueva asesoría pueda darte un buen servicio.

No deberías tener problema con esto, de hecho si tu antiguo asesor es mínimamente profesional colaborará facilitando toda la documentación requerida, pues es pleno conocedor de que tu documentación te pertenece. 

En caso de negarse, pueden incurrir en apropiación indebida, y en caso de ocasionarte daños y perjuicios demostrables por este motivo, deberán indemnizarte.

Si tienes cuotas pendientes de pago y estás obligado a pagarlas por contrato, deberás realizar el abono correspondiente, salvo que estas cuotas se deban a trabajos incompletos o mal elaborados. En ese caso, deberás llegar a un acuerdo con tu antiguo proveedor.

Documentación que debes solicitar

La documentación que debes solicitar a tu anterior asesoría es, de forma orientativa, la siguiente:

  • Declaraciones Censales (modelo 036 o 037)
  • Escrituras o contratos, información laboral, nóminas, TC1 y TC2 (seguros sociales de los trabajadores)
  • Si se ha facilitado el certificado digital de administrador de empresa o personal del autónomo, es necesario solicitar se exporten estos certificados al correo electrónico del cliente, con instrucciones escritas de destruir la copia que mantenga la anterior asesoría. Por tu parte puedes revocar el consentimiento que les has concedido.
  • Libros oficiales y auxiliares.
  • Cuentas anuales del Registro Mercantil.
  • Cuentas anuales actualizadas a fecha de baja.
  • Modelo 200 del Impuesto de Sociedades.
  • Declaraciones de IVA o IGIC, trimestrales y anuales.
  • Declaraciones de IRPF, modelos 110, 130 y 190. Si tienes locales, también los modelos 115 y 180. Por supuesto, también la declaración anual de la renta.
  • El modelo anual 347, por operaciones superiores a 3.000 euros.
  • Todas las facturas emitidas y recibidas que hayas entregado para contabilizar y cualquier otra documentación facilitada para la gestión contable.

Toda esta documentación debe ser la correspondiente a los últimos 5 años.

Cuándo cambiar de asesoría

Puedes cambiar de asesoría en cualquier momento del año. Sin embargo, hay momentos en los que es más sencillo realizar esta transición que otros.

El momento ideal para cambiar de asesoría fiscal es en el primer trimestre del año, con el comienzo del año fiscal. La razón para esto es que facilita mucho el traspaso de información de una asesoría a otra. Si se realiza pasado el mes de enero, mejor que mejor, con todas las declaraciones presentadas y justo antes de comenzar a elaborar las obligaciones trimestrales de este año.

En caso de que no cambies de asesoría a principios de año no pasa nada. Con el cambio de trimestre surge la oportunidad de dar el salto. Los meses de mayo y junio, agosto y septiembre y noviembre y diciembre también son buenos momentos para cambiar de asesoría.

Conclusión

Cambies de asesor o no, trata de optimizar al máximo el servicio. Asegúrate de exigir un nivel de calidad, compromiso y escucha adecuados. El cambio puede ser más o menos complicado, pero lo que es seguro es que si te lo estás planteando, quizás pueda traer beneficios para tu negocio.

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