Controlar correos corporativos no vulnera la intimidad del trabajador

Abrimos el espacio Vamos a Juicio para contar autos, sentencias o decisiones judiciales en cualquiera de sus formas, ya sea por su relevancia para un colectivo representativo o muy nutrido, por ser muy novedosa o tratarse de un hito relevante.

Para empezar, traemos una decisión de cierto calado del Tribunal Constitucional, que acaba de avalar que las empresas puedan vigilar el correo electrónico corporativo de sus trabajadores.

Intimidad

Dispone que ello no vulnera la intimidad ni el derecho al secreto de las comunicaciones del empleado, tal y como refleja el Estatuto de los Trabajadores. Tal decisión se sustenta en el necesario control del cumplimiento de las obligaciones del empleado.

En el caso analizado por el Constitucional, una empresa despidió a su empleado “por transgresión de la buena fe”, imputándole haber proporcionado información confidencial de la empresa a personal de otra entidad mercantil. Para ello, utilizó en dicha transmisión medios que eran propiedad de la empresa, como el correo electrónico o el teléfono móvil.

¿Qué dice el convenio colectivo?

Resuelve el TC que, pese a que no existía ningún protocolo comunicación expresa de la entidad sobre el uso de los canales de comunicación corporativos, sí que existe alusión en el convenio colectivo de los trabajadores, de aplicación en la empresa, de modo que el empleado estaba obligado a conocerlo.

Surge aquí una cuestión, ¿qué protege exactamente la Constitución española? Con arreglo a la sentencia, el artículo 18.3 protege el proceso y el contenido de comunicación en libertad que cada quien reserva para sí mismo y sus íntimos, la que se produce en canales cerrados, excluidos a terceros.

¿Un derecho ilimitado?

Pero sucede que, ni el proceso ni el contenido de los correos del afectado estaban excluidos, por cuanto tuvo lugar en un correo corporativo. Éste se considera un canal abierto y la comunicación sancionada – realizada a través de él – no estaba autorizada y sí castigada como falta muy grave en el convenio colectivo.

Asimismo, considera el Tribunal que la prohibición del uso extralaboral del correo electrónico llevaba implícita la facultad de la empresa de controlar su utilización. En las diligencias e investigaciones llevadas a cabo por el TC y otros tribunales, no consta que el contenido de los mensajes reflejara aspectos específicos de la vida íntima del trabajador.

Al contrario, contenía únicamente información relativa a la actividad empresarial, cuya remisión a terceros implicaba una transgresión de la buena fe contractual. Por ello, el TC resalta que el derecho a la intimidad, si bien es considerado como fundamental – y por tanto especialmente protegido –, no resulta un derecho ilimitado si se produce conflicto con otros.

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